AD ASTRA

-por Ian García Varona

Calificación: 5/5


La búsqueda del padre, el regreso al pasado y la necesidad de encontrar respuestas a nuestras más íntimas preguntas han sido y siempre serán temas recurrentes en el arte humano, y pocas veces ha sido tratado en el cine con tanta sensibilidad y tanta habilidad como en el filme Ad Astra, dirigido y co-escrito por James Gray.

La premisa de la película es directa y clara, Roy McBride (interpretado por Brad Pitt en la que es posiblemente la mejor actuación de su carrera), un astronauta legendario por su tranquilidad en los momentos de mayor tensión y por ser el hijo de H. Clifford McBride, pionero del viaje espacial, le es encomendada una misión: debe intentar comunicarse con su padre, quien, tras años de ausencia (y creído muerto) parece haber resurgido cerca de Neptuno.

Es así como el personaje de Roy McBride tiene que realizar una travesía tanto física como emocional, una travesía en la que tendrá que aprender a encontrar el significado a toda su existencia fuera de la mitificación de su padre, comprender que sus concepciones de heroísmo, masculinidad y deber están completamente nubladas por la imagen lejana de un padre que más que un héroe, más que un ejemplo a seguir, ha resultado ser un tirano tan lleno de inseguridades y de incapacidades como él, hundido en una búsqueda infructuosa de verdad en un universo indiferente, inmenso y solitario.

Sin embargo Roy es cegado también por su propia vanidad, por su propio deseo de creer que hay una relevancia más profunda a su propia existencia, a su cobardía en aceptar que tal vez todo en la vida es inconsecuente, en su intento por encontrarse con su pasado va dejando tras él un trazo de cuerpos y desastre, él mismo se vuelve una fuerza destructiva en su esfuerzo por encontrar significación, por creer que hay una trascendencia detrás de sus actos y los de su padre.

Pero más allá que la búsqueda de verdades, Roy quizá sólo debe resignarse a que posiblemente no hay una respuesta ni un significado que encontrar hacia el final de su viaje al corazón de las tinieblas, sí, Roy consigue reencontrarse con su padre, cumple su cometido, sin embargo no encuentra en su odisea una respuesta satisfactoria, sólo encuentra las ruinas de un hombre cobarde y temeroso del infinito vacío del cosmos, se enfrenta a su pasado, pero no descubre ningún sentido en ese pasado, sólo un sentimiento de profunda insignificancia y de decepción.

La película no tiene miedo de enfrentarse con sus propias preguntas, es una épica espacial de intachables aspectos técnicos y un excepcional manejo visual y sonoro, pero por sobre todo es una épica espacial profundamente personal que parece cuestionarse a sí misma la utilidad de los viejos mitos en un mundo indiferente, parece preguntarse, preguntarle a su personaje principal, y preguntarle al espectador, cuáles son los mitos que nos construyen, cuál es el pasado que nos forma, y si ese pasado es una construcción real o simplemente un conjunto de idealizaciones sin fundamento, de concepciones falsas que eventualmente terminan llenándonos de inseguridades e infelicidad al ser incapaces de satisfacer nuestras propias expectativas irreales.

Quizá a su regreso Roy tenga la oportunidad de renacer, una vez destruidos los cimientos que construyeron la prisión a la que estuvo encadenado toda su vida, ahora tal vez podrá reconstruirse, ya que ha podido perdonar su pasado quizá pueda darse un propósito honesto y real, libre de la sombra de su padre y, más que nada, libre de la necesidad de definirse a sí mismo.


ASPECTOS TÉCNICOS:
DIRECTOR: James Gray
DURACIÓN: 124 minutos
CAST: Brad Pitt, Tommy Lee Jones, Ruth Negga, Donald Sutherland.
AÑO: 2019

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